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Colombia  vive en los estrados judiciales una batalla feroz por el mercado de las basuras. Ha empezado por Bogotá, la capital. Es un mercado de 9000 millones de pesos mensuales, cerca de cuatro millones de dólares. En el gigantesco negocio participan consorcios y se cruzan intereses abiertos y ocultos, en las áreas económica y política. Recolectores de papel, vidrio y cartón sentaron su protesta porque de imponerse los consorcios ellos piensan que serán sacados del mercado.

Gustavo Petro, lider de la izquierda, alcanzó la Alcaldía de Bogotá por la vía electoral, y desde el primer momento se propuso cambiar el esquema de recolección y transporte de basuras. Fue una movida fuerte, con una reacción de igual tamaño. Petro modificó, no renovó los contratos con las empresas. Creó un nuevo ordenamiento, orientado a la reducción de tarifas y enfocado en también en la participación de los recicladores, una población tradicionalmente marginada. La visión del alcalde tuvo su columna en que “los basuriegos” participaran del negocio, como lo sentenció la Corte Constitucional. Esa participación se enfocó en que ellos podían percibir un ingreso, vía tarifa a usuarios, por la recolección. Eso implicó también un modelo de estatización. El alcalde Petro y su equipo rediseñaron el sistema en el que una empresa pública, Aguas Bogotá, se encargaría de la recolección de basuras.

Ya por fuera del mercado, los consorcios respondieron. El procurador Alejandro Ordóñez, abrió investigación disciplinaria y ordenó la destitución del alcalde por falta gravísima e inhabilidad de diez y seis años. En la práctica eso implicaba destruir la carrera política del exmilitante de la guerrilla. Petro desde que llegó al Congreso de Colombia, superando los estigmas de “tiene las manos manchadas de sangre”, denunció al paramilitarismo, se enfrentó en manera abierta a carteles de la contratación. Con su futuro en juego y vez destituido de la alcaldía de Bogotá, Petro, inicia su propia batalla, acude a organismos internaciones y logra medidas cautelares, esto era una especie de salvaguarda ante su salida inminente. Logra también que mediente un fallo de tutela, lo que en otros paises se conoce como derecho de amparo, se interrumpa el fallo del Procurador Ordoñez.

La guerra grande… cuarenta millones de dólares de multa

Los teóricos del libre mercado y de la libre competencia, también enfilaron por la vía de la Superintendencia de Comercio. Para entonces los recicladores ya participaban de una parte de la torta, representada en tres mil millones de pesos, lo que beneficia a una población cercana a veinte mil recolectores. Los usuarios del servicio vieron disminuidas sus tarifas por recolección.El escenario para los consorcios no sería el mismo sin embargo el negocio de recolección era defendible

Quienes obtienen su ingreso por la recuperación de materiales salieron a pronunciarse

 

 

y las posibilidades juridicas de restablecerlo siguieron intactas. Por violar la libre competencia la Superintendendncia de Industria y Comercio mediante resolución 53788 multó a Bogotá con 80 mil millones de pesos y a Gustavo Petro con cuatrocientos millones de pesos. Aun queda recusos por interponer. El desenlace de esta enorme confrontación está por definirse.

Con pitos, y música, los recuperadores se hicieron escuchar

 

 

Ayer miércoles 12 de noviembre, miles de recicladores marcharon, en protesta por la resolución que significa el desmonte de un proceso que ha representado la dignificación en su trabajo. Lo hicieron con pitos, con tarros de pintura que hicieron las veces de tambores. Dejaron sus puestos, se preguntaban en sus pancartas de cartón y: “¿de quien son las basuras?”. Las puertas de Superintendencia de Industria y Comercio y la de Produraduría General de la Nación estuvieron cerradas y bloqueado el acceso con Policia y Ejército. Tres mil personas se dieron cita con ritmo y música, nadie llevó la palabra solo el estribillo de los pitos. En la calle sentada la mujer con su pancarta de cartón resumía la situación:la guerra que nos faltaba…la guerra de las basuras ….

La guerra que nos faltaba…
Fuente/
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